Sobre 2059

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SOBRE 2059

2012

Autor: Jesús Pérez

Editor de colección: Blas Bigatti

DEPÓSITO LEGAL: DL NA 1390-2012

Todos los contenidos publicados se encuentran protegidos bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

'2059' fue publicada originalmente entre 2009 y 2011 en Revista Exégesis (http://www.revista-exegesis.com)


SOBRE REVISTA EXÉGESIS

Fundada en 2009 como la única publicación on-line en español centrada en el cómic y la ciencia ficción, Revista Exégesis ofrece en su web (http://www.revista-exegesis.com) varias publicaciones semanales, compiladas cada dos meses en un número digital – descargable en formatos .pdf y .cbr/.cbz - y esta versión para tablets y dispositivos portátiles en formato html.

La ciencia ficción, el cómic y la ilustración tienen hoy en Exégesis una publicación rica en matices, con gran capacidad para la reinvención y siempre dispuesta a adaptarse a nuevos retos.

2059

Prólogo

Por: Blas Bigatti

Las páginas de la ciencia ficción suelen congeniar sin dificultad con la presencia de planetas remotos, universos alternativos y futuros tecnológicamente prodigiosos. La propuesta de Jesús Pérez en 2059 elige conducirnos por un sendero  menos transitado. La fecha en el título, que promete futuro, se descubre engañosa cuando comprendemos que el año 2059 nos aguarda a la vuelta de la esquina. Los flacos decenios que nos separan, sin embargo, son suficientes para intuir profundas transformaciones. Y estas transformaciones tal vez atiendan menos a las tecnologías instrumentales que a la ingeniería social. A través de las páginas de 2059 Jesús explora ideas de profunda implicancia para la geopolítica del siglo XXI: el desarrollo de un comunismo actualizado e informacional; el rol del continente africano como espacio para la experimentación social desregulada; el potencial liberador de los medios digitales en la era del plástico; la red de redes como campo de lucha entre los poderes económicos y las pulsiones libertarias…

 

No es un futuro caprichoso. Jesús teje su universo con los hilos desanudados de un presente que ya deja entrever sus débiles costuras. Y el futuro que nos devela se compromete con nuestro mundo actual hasta el punto de intuirse inevitable. Se conjugan aquí el talento visionario del autor, su lectura compleja y multidimensional de la realidad, su habilidad para entregarnos bajo una nueva luz aquellas tecnologías de ensueño que hace tiempo habitan entre nosotros, y su destreza para imprimir densa humanidad a sus personajes, a quienes arroja sobre el mismo entramado de sueños e injusticias que todos nosotros transitamos.

 

Las fechas, una vez más, pueden conducirnos a engaños. La propuesta de Jesús redobla su valor cuando descubrimos que 2059 comienza a publicarse en el año 2009, antes aún de que la crisis mundial se escribiera con mayúsculas y su materialidad acabara desplomándose sobre los hombros inadvertidos del continente europeo; antes del impacto democratizador de las redes sociales en los levantamientos populares que sacudirían a los países árabes; antes aún de que SOPA se percibiera como una amenaza concreta y que los movimientos sociales se multiplicaran de modo inesperado en la geografía del capitalismo más concentrado. 2059 respira y anticipa el mismo aire de fin de época que hoy se respira, y su exhalar es hondo y poderoso, como hondas y poderosas son sus implicancias en un mundo que parece estar asistiendo a una era de pronta reconfiguración económica y social.

 

Pero el potencial innovador de esta historia no se agota en su temática. Narrativamente, Jesús propone una construcción polifónica que integra pluralidad de voces y de recursos, un mosaico de relatos fragmentados que van componiendo una imagen totalizadora, tejida a base de múltiples géneros que se entrelazan con el descuido y la libertad propios de los contenidos hipermediales: así la epístola, el diario de memorias y la narración personal se entrecruzan con la entrevista, la poesía y las actas judiciales, enmarcadas todas por las codas digitales con que el autor hilvana los distintos capítulos y acaba por desdibujar toda posible fontera entre géneros.

 

En el plano estilístico, 2059 nos sumerge en un mar de imágenes digitales recuperadas del océano informacional de la web, y cuya utilización es en sí mismo una toma de postura frente al valor y libre uso de los productos culturales. A través del montaje de imágenes que acompaña e interactúa con el código escrito, Jesús reinterpreta y resignifica las obras visuales de cientos de sujetos anónimos, articulándolo todo en torno a un objetivo narrativo preciso y unificador. A este reciclado semiótico se suman las ilustraciones por encargo de los más variados artistas de Revista Exégesis, que prestan sus lápices para cerrar a toda orquesta la ambiciosa propuesta del autor. El resultado, como es de esperar, no es otra cosa que un enorme collage visual, un producto heterogéneo y sugerente, impreciso en sus líneas estilísticas,  pero potente en la carga de significatividad que esta misma imprecisión sugiere. Después de todo, lo que se relata no es otra cosa que el ascenso y caída de una ciudad libre, distinta, de una utopía posible, diseñada con la pluralidad y la solidaridad social como principios vertebradores.

 

Calificar de obra maestra al trabajo iniciático de quien recién comienza a hacernos llegar su voz corre el riesgo de tornarse un halago excesivo e innecesario. La certeza que se extrae de la lectura de estas vertiginosas páginas es que si no es aquí y ahora, ya habrá tiempo para que Jesús Pérez nos alcance con una obra maestra. La semilla parece firmemente sembrada con 2059. Es un orgullo que haya sido Exégesis el espacio donde vio la luz. Su disfrute, me resta señalar, no está asegurado. Como toda propuesta audaz, 2059 no se brinda con facilidad al lector; exige del mismo esfuerzo, atención, compromiso. Sabemos que no es posible esperar otra cosa de un relato profundo e inteligente, y es a esto a lo que nos enfrentamos desde las primeras líneas de esta obra.

 

Blas Bigatti

2059
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J
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1 - Un lugar para cambiar

1 - Un lugar para cambiar 1 1 - Un lugar para cambiar 2 1 - Un lugar para cambiar 3 1 - Un lugar para cambiar 4 1 - Un lugar para cambiar 5 1 - Un lugar para cambiar 6
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2 - A través del túnel

2 - A través del túnel 1 2 - A través del túnel 2 2 - A través del túnel 3 2 - A través del túnel 4 2 - A través del túnel 5 2 - A través del túnel 6
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3 - Puta

3 - Puta 1 3 - Puta 2 3 - Puta 3 3 - Puta 4 3 - Puta 5
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4 - Debate

4 - Debate 1 4 - Debate 2 4 - Debate 3 4 - Debate 4 4 - Debate 5 4 - Debate 6
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5 - Guerra

5 - Guerra 1 5 - Guerra 2 5 - Guerra 3 5 - Guerra 4 5 - Guerra 5 5 - Guerra 6
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6 - Final

6 - Final 1 6 - Final 2 6 - Final 3 6 - Final 4 6 - Final 5 6 - Final 6 6 - Final 7 6 - Final 8 6 - Final 9 6 - Final 10
2059

Entrevista a Jesús Pérez

Por: Marc Roca

Cuando preparaba esta entrevista mi camarada Blas Bigatti me soltó que Jesús “es un tipo amplio”. Y es verdad, porque si bien Jesús Pérez se define como diseñador e integrador web (y lo cierto es que sin él Exégesis no funcionaría, literalmente), también cuenta con formación humanística, escribe, hace música, es hombre de mundo y un espíritu inquieto en relación a todos esos temas actuales y atemporales que merecen cierto compromiso ético e intelectual. En 2059 hay mucho de todo eso, pero además resulta que éste es uno de los mejores títulos de toda la trayectoria de Exégesis, motivo por el cual hemos preparado un magnífico compilado para reivindicarla. Así pues, éste parecía un momento idóneo para sentarnos un rato a charlar con Jesús sobre 2059 y algunas otras cosas...

Entrevista a Jesús Pérez 1

EXÉGESIS (Marc Roca): La verdad es que no sé como referirme a 2059. No es exactamente un relato puesto que al margen de sus peculiares recursos narrativos cuenta con una dimensión visual que escapa a la narrativa más ortodoxa, y no estoy seguro de si puede hablarse de un relato ilustrado ya que la integración de ambos medios es mayor que eso...

JESÚS PÉREZ: Bueno, tampoco hay por qué encasillarlo, ¿no? Si me obligas a ello creo que la descripción que más se ajusta sería relato ilustrado aunque, como bien comentas, se escapa también un poco a esa definición.

Desde el principio lo que quería era experimentar, que es algo que me encanta hacer. Para mí, 2059 ha sido una búsqueda de nuevos métodos de contar historias, saliendo un poco del mero relato y apoyándolo en algo más visual, no sólo por la inserción de imágenes sino también cambiando la propia estructura de la página y la forma de mostrar el texto dentro de ella.

Por la época en la que se estaba formando en mi cabeza la idea de 2059 recuerdo haber leído Guerra Mundial Z, de Max Brooks, y me encantó la forma de contar la historia. Cada capítulo cuenta la vivencia de una persona, sin estar relacionados unos con otros, y a partir de esas vivencias el lector va construyendo la historia global. Partiendo de esa idea se me ocurrió hacer algo parecido, pero diferenciando aún más los “fragmentos”. Esto me daba la oportunidad de contar cada historia de una manera distinta, de hacer un pequeño experimento cada vez en el cual probar una cosa nueva.

Y para ello utilicé un argumento cuyo planteamiento quizá no es muy original: cómo veo, o veía, el mundo en 50 años; volcando ahí algunas de mis inquietudes, ideas o temas que me preocupan, como son la libertad y la pérdida de derechos, los diferentes ideales que tenemos y cómo los defendemos, Internet y las nuevas tecnologías, y sobre todo las personas, cómo nos comportamos, cómo reaccionamos ante las circunstancias de la vida y cómo somos capaces de lo mejor... y de lo peor.

 

E: Uno de los efectos más curiosos de la composición visual del relato es que atentas sin remilgos contra la integridad de los textos. Algunos pasajes arrancan in media res y otros incluso quedan cortados en sus márgenes, algo muy poco habitual. ¿Este es un recurso meramente estético o buscabas algo más?

 

J: Sí, esto ocurre sobre todo en el primer capítulo y en los extras. Este recurso lo utilicé  para crear la impresión de que lo que se ve es sólo una parte de todo lo que pasa, como forma de “ampliar” todo lo que hay “detrás” y de animar a la mente del lector a que piense sobre ello, a que complete lo que no se ve.

En el primer capítulo el recurso de empezar en un libro abierto fue utilizado también para crear continuidad, para enganchar con el pasado de la historia. Empezamos en ese punto, pero detrás hay mucho más... y después hay más también.

 

E: 2059 empezó a publicarse en 2009. Desde entonces ha pasado poco tiempo y muchas cosas, hasta el punto de que muchas de las cuestiones que abordas en el relato parecen ser hoy mucho más tangibles que hace tres años. Por ejemplo, en los últimos tiempos hemos observado un estallido de movilizaciones ciudadanas que han encontrado en la comunicación a través de Internet un apoyo formidable... ¡Tal como anticipabas en el relato!

 

J: Cuando empecé con 2059 las redes sociales ya estaban bastante asentadas y habíamos pasado por la mal llamada “web 2.0”. Internet claramente era ya social. Lo único que ha cambiado son los temas de los que habla la gente, muy influenciados por la crisis.

Creo que es importante también para este crecimiento el decaimiento de otros medios de comunicación, mucho más verticales y cerrados. Los periódicos y las cadenas de televisión no han sido (y no están siendo) capaces de brindar a la gente la información que quiere de manera más transparente, participativa y rápida.

Por supuesto 2059 se fue creando en medio de todo esto y tomó muchos puntos de su presente. Si bien tenía claro lo que quería contar y el desenlace del relato, en todo ello influyó mucho lo que estaba pasando mientras lo llevaba a cabo.

 

E: En las distopías clásicas triunfan las férreas medidas de control con las que los regímenes autoritarios someten a la sociedad. Hoy en día Internet y las nuevas tecnologías parecen asegurar más bien lo contrario, una posible garantía de evasión ante el abuso de poder a poco que el hardware más esencial asegure su flujo. ¿Pueden ponerse barreras a la red?

 

J: Se puede y lo están haciendo. Quizá no con un “gran Proxy”, como aparece en la obra, pero ahí tienes la ley Sinde/Wert, la Hadopi en Francia, el tratado ACTA, cierres de webs o las censuras que sufre la red en muchos países.

Algunos dirán que es como poner puertas al campo, y realmente no lo tienen fácil. Siempre habrá formas de saltarse las barreras. Pero, la verdad, no es cómodo estar haciéndolo y no todo el mundo tiene los conocimientos necesarios para hacerlo...

Ahora mismo en Internet hay una “guerra” abierta en este sentido y es importante ser consciente de ello, denunciarlo e implicarnos en contra de estas leyes y censuras.

 

E: En 2059 presentas a la red como una herramienta ideal para facilitar la implicación de los individuos en la organización y la toma de decisiones de una sociedad. Quizá nunca habíamos tenido en nuestras manos un instrumento tan poderoso en este sentido.

 

J: En cierta medida sí, pero por otro lado no. Los sistemas asamblearios y horizontales han estado ahí desde hace tiempo y si no nos hemos implicado más en política o en organizarnos de otra manera ha sido porque no hemos querido o no hemos tenido la necesidad. No digo que esto sea malo, no a todo el mundo le tiene por qué interesar la política, y muchos simplemente quieren llevar una vida tranquila y les basta con que se respeten ciertos derechos básicos.

Internet es simplemente un medio de comunicación más, que une a mucha gente y que cubre grandes distancias de manera instantánea (lo que no es poco). El cómo lo utilicemos ya depende de nosotros.

 

E: En última instancia es un instrumento que requiere de alguna idea que lo dirija...

 

J: Internet puedes usarlo para saber sobre un grupo de música desaparecido, ver un resultado de un partido de fútbol justo cuando está sucediendo, preguntar a un amigo si quiere bajarse a tomar unas cervezas o qué tal le va en la otra parte del mundo, para saber cuándo se fundó Roma o para organizar a mucha gente como ha sucedido con el 15M… Más que ideas hace falta gente que quiera "decir" algo y gente que quiera "escuchar" ese algo. Internet no es un ente por sí mismo que va a cambiar nada, somos nosotros, los millones de personas que lo usamos, los que hacemos, y en último caso cambiamos, las cosas.

 

E: Como ya hemos comentado el mundo avanza muy rápido, pero también hay cosas que no cambian demasiado. Parece muy ambicioso plantearse la revolución social cuando a estas alturas ni siquiera hemos logrado conciliar los dos sexos de nuestra especie, algo que también apuntas en 2059.

 

J: Tampoco lo veo incompatible. Sobre todo si somos inclusivos y abiertos a al hora de discutir y plantear nuestras ideas y pensamientos.

Como anécdota personal, cuando empezó todo lo del 15M en España, leyendo comunicados y noticias, era muy crítico con los grupos feministas. Me preguntaba ¿Por qué poner el todXs (o [email protected])? ¿Por qué carteles feministas en las manifestaciones? ¿No estamos tratando algo más importante aquí?

Entonces en una asamblea tuve la oportunidad de hablar con una chica que me explicó cómo lo veía ella, cómo para ella ese era un tema de vital importancia y que vivía en primera persona... tanto como para mi puede ser el software libre o la libertad de Internet.

Lo que vengo a decir es que un cambio grande, una “revolución social” como tú la llamas, sólo puede crecer y crearse a través de estos pequeños cambios en nuestra propia mentalidad. ¿Si no nos respetamos y apoyamos en cosas “pequeñas”, cómo nos vamos a respetar en cosas más grandes? ¿Si no empezamos a cambiar nosotros como personas, a intentar entendernos y a ayudarnos con nuestros diferentes problemas, cómo vamos a cambiar la sociedad?

Nos han educado para creer que lo nuestro siempre es más importante, para criticar todo, para no cambiar de opinión (en España no hay más que poner la televisión y ver los “debates” serios y no serios que se emiten). Tenemos una idea de individualidad que en mi opinión es errónea. Está claro que para ti tus cosas van a ser más importantes y que hay que luchar por ellas si crees que no funcionan de la manera correcta. Pero todos vivimos en sociedad, con otras personas, y hay que tener en cuenta que sus prioridades, valores e ideas son distintos a las tuyas; y no sólo tenerlo en cuenta sino estar abierto a esas otras ideas, enriquecerse de ellas, apoyarlas si crees que son justas aunque no sea tu fin último. No puedo dejar de recomendar en este sentido el libro El miedo a la libertad de Erich Frömm. Algo viejo ya (es de 1941), pero que me impresionó en su momento y abrió mi mente en este sentido.

 

E: También el cuento senegalés que incluye tu relato nos alerta sobre lo peligrosos que son el conformismo y el miedo al cambio. Este no parece un problema que te afecte a ti precisamente. ¿Crees que el mundo se acerca a una encrucijada histórica?

 

J: En mi opinión el mundo lleva en una encrucijada histórica desde que empezaron las primeras ciudades allá por el 4000 a. C. y empezamos a jerarquizarnos y a querer ser más que los otros. Cosa no necesariamente mala; creo que la competitividad es buena y nos ayuda a avanzar, pero los intereses personales no se pueden anteponer al bien común o llegar al nivel de perjudicar a otros, es ahí donde hemos “fallado” todo este tiempo. 

Estos años que vivimos son importantes porque los dirigentes (políticos, presidentes de grandes empresas, dirigentes de bancos, etc.) se han convertido en una clase social cerrada (no blindada, pero a la que es muy difícil acceder) y con entidad propia que trabaja sólo y exclusivamente para sus intereses por mucho que lo quieran maquillar.

Mientras, lo que podemos llamar el “pueblo” se ha ido disgregando más y más durante toda la segunda mitad del siglo XX y principio del XXI.

Siempre que algún grupo concreto hace una protesta se oye lo de “son unos privilegiados” o “no os podéis quejar, nosotros estamos peor”. Hasta que no seamos más solidarios los unos con los otros no va a cambiar nada. Vuelvo a lo de antes, si no cambiamos nosotros mismos, nos abrimos, nos aceptamos y nos ayudamos los unos a los otros, no creo que se consiga nada.

Suelo ser bastante optimista. Creo que el cambio de mentalidad sí que se está realizando y que estamos avanzando en ese sentido. Buen ejemplo es la llamada banca ética, la economía del bien común, el nuevo ecologismo, el software libre, los estándares abiertos... ninguna de ellas ideas nuevas, pero que cada vez están calando más en la sociedad.

 

E: En los aspectos más cotidianos de la vida hay muchas oportunidades, que no siempre atendemos, de ser consecuentes con nuestros ideales. Supongo que de alguna forma los esfuerzos que dedicas a un proyecto como Exégesis también están muy relacionados con esta perspectiva.

 

J: Llevo en Exégesis desde que encontré un mensaje de Daniel en un foro que decía que buscaba guionistas y dibujantes para hacer una revista online de ciencia ficción, antes incluso de que la página web estuviese siquiera lanzada. Para mí fue una oportunidad increíble gracias a la cual he podido completar y ver publicados tanto 2059 como otros cómics y relatos.

Personalmente me llena de orgullo cada vez que se publica un nuevo cómic en la revista sabiendo que he puesto mi pequeño granito de arena para que ello ocurra, que gracias a mi esfuerzo (además haciendo algo que me gusta como es el diseño y gestión de páginas web) otras personas también tienen la oportunidad que se me brindó a mi.

 

E: Regresando a 2059... ¿El protagonismo de África en el relato corresponde a algún tipo de predilección personal o consideras que este continente puede ser efectivamente un escenario destacado del futuro cercano del mundo?

 

J: El protagonismo de África viene dado porque era un sitio viable donde se podía dar una ciudad del estilo de Novurbo. La elección de Senegal vino marcada por ser una democracia estable, un sitio sin revueltas ni conflictos graves y con oportunidades de crecimiento. Si se les diese la oportunidad y contase con un empuje fuerte, como es Novurbo en 2059, estoy seguro de que tendrían mucho que decir. Ojalá me equivoque, pero África por sí misma creo que está demasiado asfixiada por las potencias del “primer mundo”, tiene demasiados problemas internos en sus países y no cuenta con las infraestructuras necesarias para poder destacar (para bien) en este siglo.

Aún así, en 2059 Novurbo no está construida por africanos ni senegaleses, de hecho las relaciones con Senegal se rompen en un momento dado (tema que no se trata a fondo pero que me gustaría ampliar algún día) y la relación se basa en que Novurbo tributa hasta que tiene el suficiente poder para no hacerlo...

 

E: Quizá hasta podría profundizar otro autor por ahí, ya que 2059 no es una obra cerrada: no solo animas a su libre distribución sino que invitas a todos los lectores a realizar sus propias aportaciones para continuar ampliando el universo del relato.

 

J: ¡Por supuesto! El propio proceso creativo de 2059 ha consistido en tomar imágenes con licencias libres para hacer los montajes. Sería hipócrita no dejar hacer lo mismo con el resultado final y reclamarlo como algo mío y sólo mío.

Saliéndome un poco de tu pregunta, aunque esto también tiene que ver con el tema, creo que el concepto que tenemos de idea está sobrevalorado. Una idea, por sí misma, no vale nada. Lo que importa es llevarla a cabo, es lo que construyes a partir de la idea, lo tangible (aunque hablemos de formatos digitales). A mí me parece que tanto el formato como la historia detrás de 2059 es una buena idea y he construido mi versión de ella. Seguramente alguien pueda aportar algo distinto a mi idea original y que resulte algo mejor, o distinto. Y eso no es malo. Muy al contrario, eso hace que la idea se enriquezca, se alimente, gane matices, que crezca...

Poner tu nombre o proclamar una idea como algo propio me parece algo estúpido (no así con un trabajo realizado a partir de una idea, ahí si que veo importante el reconocimiento).

Y volviendo al tema. Cualquiera que quiera ampliar el mundo creado en 2059 está más que invitado a hacerlo (me haría bastante ilusión de hecho). Hay una web creada que recoge los seis capítulos del relato y donde publicaré todo el material alternativo que se genere sobre 2059 o Novurbo:  

http://www.novurbo.com

No es obligatorio, pero estaría bien que el formato de las nuevas obras se pudiese publicar en Internet (relatos, cómics, audios, videos o cualquier otra cosa que se puede colgar en una web) y también que la persona interesada se pusiese en contacto conmigo para adaptar la cronología interna y la continuidad si fuese necesario.

De hecho a mí mismo se me ocurrieron cantidad de ideas que quedaron en el tintero e intentaré llevar algunas a cabo, pero estoy más que abierto a cualquier otro que las quiera continuar.

 

E: Pongamos que llega el año 2059 y resulta que se parece bastante al de tu relato. ¿Cuál es el lado positivo?

 

J: Por un lado, Novurbo, a pesar de sus cosas malas, es un sitio donde yo no dudaría en vivir. En él están recogidas muchas de las peticiones que están haciendo los ciudadanos hoy en día a los gobiernos de todo el mundo. Creo que sería un sitio muy interesante.

Y bueno, a pesar del desenlace de la obra, al haber creado Novurbo, al haber dispuesto de esa alternativa, se presupone un cambio de mentalidad grande en parte de la sociedad. Prefiero eso antes de que el cambio de mentalidad no se produzca en absoluto. Al fin y al cabo cuando una tendencia es fuerte, con tiempo, supera los “baches” que se pongan delante suyo.

 

E: El relato siempre deja abierta la puerta para un nuevo intento de cambiar las cosas, creo que este es el gran mensaje de fondo que 2059 transmite al lector.

 

J: Casi siempre habrá una forma de cambiar las cosas y de eso es de lo que va 2059. Las personas pueden actuar mejor o peor, puede haber factores tanto externos como internos que nos condicionen o que nos ayuden, barreras más o menos difíciles de superar… pero siempre quedará un hueco para el cambio, para la esperanza, tan sólo tenemos que creer que es posible.

 

E: Te haremos caso. Muchas gracias, Jesús.

 

J: Muchas gracias a ti, Marc, y a todos los compañeros de Exégesis por el gran trabajo realizado y el cariño con que siempre se ha tratado a 2059.

2059

Proceso Creativo

Por: Jesús Pérez

El proceso creativo de 2059 fue, digamos, extraño, ya que si bien está basado principalmente en textos, no es sólo una obra literaria, y las imágenes que acompañan dichos textos hacía de su creación algo diferente a escribir un relato o a hacer el guión de un cómic.

Aunque desde el principio existía un guión total que contenía toda la historia, lo primero que hacía siempre era crear el borrador de cada capítulo. Después de esto, el siguiente paso era crear un pequeño diseño de cómo iba a estar organizado el texto, definiendo el número de páginas y las diferentes imágenes de cada una. Por último, elaboraba una lista de lo que quería mostrar en compañía del texto, ya sabiendo el espacio que iba a ocupar cada cosa.

A la hora de buscar las imágenes para crear los fotomontajes, teniendo en mente qué era lo que quería mostrar en cada caso, procedía a buscar, sobre todo en fotos de stock.

Si bien al principio probé en diferentes sitios, finalmente la gran mayoría de fotos salieron de deviantART (http://www.deviantart.com/) o de sxc.hu (http://www.sxc.hu), pues fueron las que me dieron mejores resultados.

Al buscar imágenes trataba de ser lo más abierto posible, ya que, en muchas ocasiones, fueron las propias imágenes las que me dieron la idea de como acabar el montaje final, cambiando la estructura que tenía pensada en un principio.

El primer capítulo quizá fue el que más me costó, ya que era la primera vez que lo hacía. Lo único que tenía claro es que iban a ser fotografías de la vida del protagonista alrededor de un libro que éste había escrito, ya que quería que el inicio de la historia fuese una continuación. Busqué muchas imágenes de Senegal, de hienas, de policías...

El montaje más elaborado es el que aparece en la última página, donde se ve una fotografía con el tren magnético pasando delante de un autobús y con un cartel que avisa de no atravesar las vías.

La base es esta imagen de Dakar (http://www.sxc.hu/photo/777804) a la que le sumé la imagen del tren magnético (que estaba aquí: http://www.sxc.hu/photo/1054574 pero que ha sido ya borrada) y posteriormente un cartel (http://www.sxc.hu/photo/201639). Todo, después, editado con Photoshop para hacer encajar los brillos y la iluminación y para añadir el efecto que luce la imagen final en el capítulo.

Proceso Creativo 1

 

En el capítulo 2, ya contaba con algo más de experiencia, sobretodo a la hora de moverme entre las imágenes de stock y de cómo buscar rápidamente lo que me interesaba. 

La forma de escribir este capítulo fue por etapas o por páginas. Sabiendo las historias globales me centré en cuadrar que cada página contase una parte de la historia y que la relacionase con las demás. Las imágenes las busqué para cada porción de texto por separado y, posteriormente, a cada una le apliqué el efecto que iba con cada historia (tonos azules, verdes o blanco y negro).

Depués organizé fotos y textos de forma de que, en mi opinión, ganase fuerza cada una de las historias. 

Proceso Creativo 2

 

Para el capítulo 3 lo que me dediqué a buscar fueron fotografías o recursos que me sirviesen para dar vida a los protagonistas. Encontré varias fotos de stock de quien finalmente fue la protagonista (http://persephonestock.deviantart.com/gallery/?offset=1272 ) y elegí las dos que mejor se adaptaban a las páginas y a mi historia, añadiéndoles humo, velas, y un efecto oscuro para crear algo más ‘interior’.

Proceso Creativo 3

 

La puerta de Nueva Gaia la creé a partir de la puerta de un templo de Tokio (http://www.sxc.hu/photo/75159), a la que añadí posteriormente la gente (http://www.sxc.hu/photo/826480) y el efecto de ‘dibujo’ con el que apareció finalmente.

Proceso Creativo 4

 

En el capítulo 4, aunque sutilmente, las imágenes cuentan una historia alternativa al texto principal,que no es otra que la mañana de la presidenta de EEUU antes de ordenar el ataque a Novurbo. Estás imágenes son una mezcla de imágenes cotidianas (una mujer saliendo de la ducha, maquillándose, tomándose su desayuno) e imágenes de los pasillos y oficinas de la casa blanca. 

Todas las imágenes fueron recortadas y transformadas a blanco y negro (añadiendo algunos efectos para que todas pareciesen iguales), y luego añadí el color rojo en algunos detalles.

Proceso Creativo 5

 

Para el capítulo 5, mi búsqueda se centró en imágenes de guerra y, teniendo en cuenta cada uno de los fragmentos de poema, intenté buscar las que más se adaptasen, transformándolas y añadiendo efectos que creí oportunos.

Como curiosidad, cabe decir que la mayoría de las imágenes no son realmente imágenes de guerra, sino de paintball (http://www.sxc.hu/photo/730914), o de actores haciendo recreaciones históricas (http://www.morguefile.com/archive/display/149841), o incluso, de figuras de acción (http://www.sxc.hu/photo/464962 , http://www.sxc.hu/photo/233710). 

Proceso Creativo 6

A los militares occidentales les añadí un halo azul (el escudo anti-balas de que se hablaba en el capítulo anterior, que no detiene las balas de plástico). Algunos montajes contienen efectos de fuego o tienen resaltados los colores ‘fuertes’, como el rojo.

 

El último capítulo fue especial, no sólo por su extensión, sino porque pude contar con la colaboración de cinco estupendos colaboradores de Exégesis. Antonio HG, Gastón G.Martino, Pedro Lobato y Ferrán Clavero hicieron un extraordinario trabajo en los lápices (y sucedáneos digitales).

Cada imagen partió de un pequeño guión que envié a cada uno de los dibujantes para que pudiese hacer los dibujos. Aquí las ilustraciones estuvieron más ‘preparadas’ y dado el mayor control al que fueron sometidas al contar con un guión previo.

El resultado final para mí fue más que satisfactorio, ya que todos los dibujantes cumplieron con creces a la hora de llevar a cabo todas las ilustraciones.

Proceso Creativo 7

Proceso Creativo 8

 

También, cada capítulo fue acompañado, en forma de extra, con falsas capturas de páginas web, que ampliaban información sobre el capítulo o lo encuadraban dentro de la historia global. Esto la verdad que fue lo más fácil de hacer, ya que es a lo que me dedico profesionalmente.

Cabe destacar el extra del capítulo 4, que recoge el texto y la imagen que surgió en los días en que estaba creando la imagen y que quedó recogida en numerosas páginas en aquel momento.

Proceso Creativo 9

 

Me gustaría agraceder a varias personas el trabajo llevado a cabo, ya que sin ellos 2059 jamás hubiese visto la luz.

Primero a mi mujer, Sophia Harrington, ya que gracias a su ‘presión’ y a sus consejos con los borradores iniciales  pude terminar cada capítulo (aunque muchas veces no diese mi brazo a torcer ante sus recomendaciones).

Por otro lado a Blas Bigatti, por su excelente trabajo como editor, por el cariño con el que siempre ha tratado la obra y por su inestimable ayuda a la hora de perfeccionar y pulir los textos.

Finalmente, a todo el equipo de Exégesis, pasado, presente y futuro, ya que gracias a todos ellos 2059 pudo ver la luz y pasar, de ser una idea que tenía en la cabeza, a verse publicado.

Por último, invito a todo aquel que quiera, no sólo a distribuir libremente esta obra, sino  a ampliar el ‘mundo’ creado en 2059 mediante nuevas ideas, o ampliando y dando una vuelta de tuerca a las ya existentes. Por supuesto, de la forma en que cada uno quiera (imágenes, relatos, videos o cualquier otra cosa es aceptada).

Por mi parte todo lo que se envíe será publicado en la web http://novurbo.com

Para cualquier duda, pregunta o sugerencia en este sentido, no dudéis en poneros en contacto conmigo a través de mi e-mail: [email protected]

 

Jesús Pérez

2059

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